La historia de la familia

De un puesto de feria en Artigas a una empresa que extrae, selecciona y trabaja la amatista de Los Catalanes.

Una tradición de familia

La amatista estuvo en la familia antes que la empresa.

En las décadas de 1930 y 1940, el abuelo de Carlos Sanchis extraía amatista en su campo, en Artigas, y se la vendía a los compradores alemanes que entonces llevaban la piedra uruguaya a los talleres de Europa. Uno de ellos lo llamaba «el rey de la amatista».

El Kato

Puesto de Ágatas Kato's, Piedras de Artigas, en la Expo feria de Artigas de 1977.

Arlindo «Kato» Sanchis, el padre de Carlos, trabajó la piedra toda su vida. Por la mañana iba al Juzgado, por la tarde a la cantera y por la noche al taller que había armado en el fondo de su casa, donde las ágatas se cortaban, se pulían y se convertían en piezas que se vendían en el país.

Fue de los primeros en Artigas en trabajar la cantera con máquina. Su primera retroexcavadora la trajo él mismo desde la frontera, manejándola por primera vez, bajo una tormenta que no paró en todo el camino.

El Kato falleció hace poco. Su voz y su memoria están en el libro que cuenta la historia minera de Artigas.

Una infancia entre piedras

Carlos creció viendo cómo una piedra en bruto se volvía un objeto: en su casa se pegaban, se armaban y se terminaban piezas todos los días. Detrás de la ventana de su cuarto giraban sin parar los tambores donde se pulían las ágatas. Aprendió el oficio antes de saber que iba a ser el suyo.

De la tradición a la empresa

En los años noventa, las gemas sintéticas derrumbaron el mercado de la amatista para joyería y Artigas entera lo sintió. En 2000, Carlos decidió dedicarse a la piedra en serio: tomó una cantera que otros daban por agotada y aprendió desde cero el trabajo en roca.

En 2003 nació Le Stage Minerals. La empresa se hizo conocer en las ferias internacionales del sector y desde 2009 Carlos la dirige.

Lo que se hereda

«El patrimonio más importante de una persona o de una empresa es el nombre. Si perdés plata, la recuperás. Si perdés el nombre, no.»

Carlos Sanchis

Esa idea, que heredó de su padre, ordena la forma de trabajar de Le Stage Minerals: la palabra dada se cumple, aunque cueste.